Uno de los conceptos más importantes en la inversión inmobiliaria es la rentabilidad del alquiler. Sin embargo, también es uno de los más malinterpretados, especialmente por quienes están empezando. Muchos inversores toman decisiones basándose en cálculos incompletos o demasiado optimistas, lo que puede llevar a decepciones y problemas financieros. Entender cómo calcular correctamente la rentabilidad del alquiler, paso a paso, es fundamental para saber si una inversión realmente merece la pena.
En este artículo veremos de forma clara y práctica cómo hacerlo, desde los conceptos básicos hasta los detalles que marcan la diferencia entre una buena inversión y una mala.

¿Qué es la rentabilidad del alquiler?
La rentabilidad del alquiler mide cuánto beneficio genera un inmueble en relación con el dinero invertido para adquirirlo. Se expresa normalmente en forma de porcentaje anual y permite comparar diferentes oportunidades de inversión entre sí.
No existe una única forma de calcular la rentabilidad. Las más habituales son:
- Rentabilidad bruta
- Rentabilidad neta
- Rentabilidad sobre el capital invertido
Cada una aporta información distinta y es importante entenderlas todas para tener una visión completa.
Paso 1: calcular los ingresos anuales por alquiler
El primer paso es determinar cuánto dinero genera el inmueble al año. Para ello, se multiplica el alquiler mensual por 12 meses.
Ejemplo:
Si alquilas una vivienda por 800 € al mes:
800 € × 12 = 9.600 € al año
Es importante ser realista. Si sabes que el inmueble no estará alquilado todo el año, debes ajustar esta cifra. Por ejemplo, si estimas un mes vacío al año, deberías contar solo 11 meses de ingresos.
Paso 2: calcular el coste total de la inversión
Uno de los errores más comunes es considerar solo el precio de compra del inmueble. En realidad, el coste total incluye varios conceptos:
- Precio de compra
- Impuestos de compra
- Gastos de notaría y registro
- Honorarios de agencia (si los hay)
- Reformas iniciales
- Mobiliario (si se alquila amueblado)
Ejemplo:
- Precio de compra: 120.000 €
- Gastos e impuestos: 12.000 €
- Reforma y mobiliario: 8.000 €
Coste total de la inversión: 140.000 €
Este será el valor que utilizaremos para calcular la rentabilidad bruta y neta.
Paso 3: calcular la rentabilidad bruta
La rentabilidad bruta es la más sencilla de calcular y suele utilizarse como un primer filtro para analizar oportunidades.
Fórmula:
Ingresos anuales ÷ coste total de la inversión × 100
Ejemplo:
9.600 € ÷ 140.000 € × 100 = 6,86 %
La rentabilidad bruta es útil para comparar rápidamente inmuebles, pero no refleja la rentabilidad real, ya que no tiene en cuenta los gastos recurrentes.

Paso 4: identificar todos los gastos anuales
Para obtener una visión realista, es imprescindible calcular los gastos asociados al alquiler. Algunos de los más habituales son:
- Impuesto sobre bienes inmuebles (IBI)
- Gastos de comunidad
- Seguro del hogar
- Mantenimiento y pequeñas reparaciones
- Gestión del alquiler (si se contrata)
- Periodos sin inquilino
- Impuestos sobre los ingresos del alquiler
Estos gastos varían según el inmueble y la ubicación, pero ignorarlos puede alterar por completo el resultado final.
Ejemplo de gastos anuales:
- IBI: 450 €
- Comunidad: 600 €
- Seguro: 250 €
- Mantenimiento: 500 €
- Vacíos e imprevistos: 400 €
Gastos totales anuales: 2.200 €
Paso 5: calcular la rentabilidad neta
La rentabilidad neta es mucho más precisa que la bruta, ya que tiene en cuenta los gastos reales del inmueble.
Fórmula:
(Ingresos anuales – gastos anuales) ÷ coste total de la inversión × 100
Ejemplo:
(9.600 € – 2.200 €) = 7.400 €
7.400 € ÷ 140.000 € × 100 = 5,29 %
Esta cifra representa una estimación mucho más cercana a la rentabilidad real del alquiler.
Paso 6: tener en cuenta la financiación (si hay hipoteca)
Si el inmueble se compra con hipoteca, es importante analizar cómo afecta a la inversión. Aunque la cuota hipotecaria no se incluye en la rentabilidad del inmueble en sí, sí influye en tu flujo de caja mensual.
Debes preguntarte:
- ¿El alquiler cubre la cuota hipotecaria?
- ¿Cuánto dinero debes aportar cada mes?
- ¿Qué margen de seguridad tienes?
Una inversión puede tener buena rentabilidad, pero generar tensión financiera si la cuota es demasiado alta.
Paso 7: calcular el flujo de caja (cash flow)
El flujo de caja indica si el alquiler genera dinero cada mes o si requiere aportaciones adicionales.
Fórmula:
Ingresos mensuales – gastos mensuales – cuota hipotecaria
Ejemplo:
- Alquiler: 800 €
- Gastos mensuales promedio: 180 €
- Hipoteca: 520 €
Cash flow: 100 € positivos al mes
Un flujo de caja positivo aporta tranquilidad y permite afrontar imprevistos con mayor seguridad.

Paso 8: rentabilidad sobre el capital invertido
Cuando se utiliza financiación, muchos inversores prefieren calcular la rentabilidad sobre el dinero realmente aportado (entrada + gastos iniciales).
Ejemplo:
- Aportación inicial: 40.000 €
- Beneficio anual neto: 7.400 €
Rentabilidad sobre capital invertido:
7.400 € ÷ 40.000 € × 100 = 18,5 %
Este enfoque ayuda a entender mejor el efecto del apalancamiento, aunque debe usarse con prudencia.
Errores comunes al calcular la rentabilidad
Algunos errores habituales son:
- No incluir todos los gastos
- Asumir alquileres irreales
- Ignorar periodos sin inquilino
- No considerar impuestos
- Confundir rentabilidad con liquidez
Evitar estos errores mejora notablemente la calidad de tus decisiones.


Súper interesante, muchas gracias por la información